Esta celebración eucarística fue presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, y concelebrada por Francisco Orozco, vicario general de la diócesis, junto a los padres capuchinos fray Emilio y fray Pedro Enrique.

La emotiva homilía del prelado se centró en los preparativos de la coronación de la Virgen de la Paz y Esperanza, destacando cómo este ritual litúrgico debe fundamentarse en los tres pilares esenciales de la formación, del culto y de la caridad.  En esta línea, destacó la iniciativa social de la hermandad que, bajo el lema “Paz y Esperanza para los jóvenes y su dignidad” pretende sumarse al proyecto diocesano de rehabilitación del antiguo seminario de Nuestra Señora de los Ángeles, en Hornachuelos. Por otra parte, indicó que el “el lema de la coronación -Córdoba, corona de la Paz- era precioso,  al indicar el compromiso de fe dispuesto entre la coronación y la ciudadanía”.

La eucaristía, que contó con el acompañamiento de la capilla musical de la hermandad de la Misericordia, finalizó con la entrega de la adhesión al proceso de coronación por parte de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, representada por su presidente, Francisco Gómez Sanmiguel.