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Nuestro Barrio - Iglesia de San Jacinto

 

La iglesia de San Jacinto, antaño sede de la Orden Servita, pertenece hoy día a las Hermanas de la Consolación que continúan la labor asistencial en el Asilo de Nuestra Señora de los Dolores. Data la iglesia de 1728 realizada al amparo del Obispo Marcelino Siuri, aunque la fundación hospitalaria se remonta al año 1596.

El exterior se compone de una fachada corrida con dos portadas de piedra, la principal de 1730 contiene el escudo del citado prelado y una imagen del titular del templo; la otra portada, coetánea de la anterior, contiene en una hornacina una imagen de la Virgen de los Dolores. Una serie de vanos y una reproducción cerámica del popular lienzo de Julio Romero de Torres La Saeta completan la fachada. El interior es de planta rectangular de una sola nave, destacando, dentro del retablo de 1901 con santos de la Orden Servita, el camarín de carnosas yeserías que cobija a la venerada imagen de Nuestra Señora de los Dolores, obra de Juan Prieto de 1719. Igualmente se rinde culto a la imagen del Santísimo Cristo de la Clemencia realizado en 1939 por el escultor Amadeo Ruiz Olmos, que precede cada Viernes Santo a la imagen de la Virgen de los Dolores en su Estación de Penitencia.

Saliendo de la plaza por la callejita del Bailío, hoy de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, y dejando a la derecha el magnífico azulejo trianero de 1924 de Nuestra Señora de los Dolores realizado por José Rodríguez Ritton, desembocamos en uno de los rincones más bellos de la ciudad, la Cuesta del Bailío, una de las comunicaciones que existían entre la parte alta de la ciudad, o Medina, con la baja o Ajerquía, y en la que hubo un arco hasta 1711.

Posteriormente a la conquista cristiana de la ciudad en 1236 por Fernando III El Santo, se llamó al lugar Portillo de Corbacho en honor al caballero Bartolomé Corbacho, al que el citado rey otorgó numerosas propiedades cercanas a la cuesta en pago a sus servicios en la conquista de la ciudad. El nombre actual de Bailío se debe al rango que alcanzó un miembro de la familia Fernández de Córdoba, más concretamente, y según Ramírez de Arellano, Pedro Núñez, padre de Alonso de Aguilar, muerto en 1578, y que vivió precisamente en la casa que corona la cuesta. Dicha casa tiene su portada principal en este enclave, y data de mediados del siglo XVI; en estilo plateresco, está formada por un arco conopial y está decorada por motivos renacentistas. La casa, llamada del Bailío, se construye a partir del siglo XV, y ocupa casi toda la manzana llegando hasta la calle Torres Cabrera, conteniendo incluso restos de una magnífica casa de época romana. Hoy día alberga un hotel de lujo.

 

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