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Banderines fundacionales

BANDERIN PONTIFICIOBANDERIN SAN FRANCISCOBANDERIN 1BANDERIN 2

La tarde del 6 de abril del año 1941 nunca pasará desapercibida para la memoria de los hermanos que aún la recuerdan y mucho menos para los anales de la Hermandad de la Paz y Esperanza. Y es que, en esa tarde de Domingo de Ramos, la corporación capuchina procesionó por vez primera. Entre el incipiente patrimonio que la cofradía atesoraba en su etapa fundacional, se encontraban estos cuatro banderines que formaron parte del cortejo de esta histórica Estación de Penitencia y que, sin lugar a dudas, constituyen una valiosa manifestación del devenir de la hermandad, manifestación dotada de un valor más emotivo que estético.

Estos cuatro banderines, idénticos si atendemos a su sencilla composición, sí resultan de gran utilidad para conocer y comprender ciertas vinculaciones históricas que ostenta la hermandad. Nos encontramos que la esencial diferencia que establece la distinción entre unos y otros reside en una carga simbólica que, en este caso, se limita al escudo franciscano, al emblema pontificio, al monograma de Jesús y al Corazón de María. La totalidad de estos motivos, bordados por la congregación del Buen Pastor con tondos al óleo de Martínez Cerrillo, evidencian los pilares fundamentales sobre los que se erige la vida cotidiana de la cofradía. En primer lugar nos encontramos ante el banderín que, sobre el escudo dominico bordado (en clara alusión a la relación entre estas dos órdenes de fundación coetánea), ostenta uno de los emblemas franciscanos por excelencia, los brazos cruzados de Cristo y San Francisco de Asís, brazos cuya presencia llega a converger al encontrarse clavados en la misma cruz. Su significado, entendido en el mismo contexto de la escena del “Abrazo místico de San Francisco de Asís a Jesús Crucificado”, debe ser valorado en consonancia a la conformidad y asimilación del Pobre de Asís con Cristo. De otro lado, figura el banderín que acoge el emblema de la tiara papal, en clarareferencia a Pío XII, quien concede la mención de pontificia que ostenta la hermandad en su título. Finalmente, nos encontramos los guiones relativos al monograma de Jesús sobre una cruz griega y al Inmaculado Corazón de María, principales baluartes devocionales de la hermandad.

Fueron restaurados por los talleres de Carmen Checa en 2002.

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