El paso de palio de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada constituye uno de los conjuntos patrimoniales más representativos de la Hermandad y de la Semana Santa cordobesa. Su característica configuración ochavada, el predominio de la plata y la riqueza de sus bordados le confieren una personalidad propia y única dentro de la Semana Santa andaluza.
El conjunto actual es el resultado de un prolongado proceso de enriquecimiento desarrollado durante varias décadas. En él conviven piezas históricas de la segunda mitad del siglo XX con otras incorporadas en fechas más recientes, conformando una unidad artística de inspiración romántica y decimonónica. Bajo este palio, la Paloma de Capuchinos realiza cada Miércoles Santo su Estación de Penitencia, envuelta por la luz de la candelería, el sonido de los varales y su característica blancura.
(4.2. Paso de Palio)
Diseño y ejecución
El actual palio de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada fue diseñado por N.H.D. Jesús de Julián y ejecutado por el Taller de Bordados Salteras. Se trata de una obra de clara inspiración decimonónica, bordada principalmente en hilo de plata sobre una malla confeccionada en hilo de oro. Fue presentado y bendecido el 12 de marzo de 2012 en el Real Círculo de la Amistad de Córdoba y se estrenó durante la Estación de Penitencia del Miércoles Santo de ese mismo año.
En el inicio de su primer mandato al frente de la cofradía, don Manuel Quirós se marcó como objetivo la realización de un nuevo palio para la Virgen. El resultado pudo verse culminado en 1986 con el estreno del techo del popular palio de las palomas. En su último período como hermano mayor, allá por 2010, de nuevo propuso a su Junta de Gobierno la realización, esta vez con materiales de primera calidad, de un nuevo palio que es el que actualmente cobija a la Paloma de Capuchinos. En esta ocasión fue el joven hermano de la corporación Jesús de Julián el que se encargó del diseño del mismo. De nuevo el deseo de mantener el sello y la idiosincrasia de la imagen en la calle será lo que prime, lejos de las modas pasajeras. Es por ello que se mantuvo intacta la peculiar forma ochavada, así como la crestería de orfebrería, obra de Hermanos Zamorano, y las bambalinas de malla de oro bordadas en plata, ejecutadas por Bordados Salteras. El diseño de los bordados sí ofrece novedades respecto al anterior, ya que se eliminan las palomas y como ocurre en el manto, los motivos vegetales dominarán la composición. Siguiendo la línea estética del manto, el dibujo está realizado a base de grandes y carnosos roleos de inspiración decimonónica que juegan con la simetría y la asimetría, así como distintas flores en homenaje a la pureza de María. En la parte inferior de las bambalinas se observa una rica guirnalda con diferentes flores y pequeños cuernos de la abundancia. El resto del espacio se cubre con grandes roleos terminados en dalias. En el frontal y la trasera se añade un ramillete de tres azucenas en la parte central. El techo de palio se encuentra presidido por la imagen de nuestro Custodio San Rafael, diseñado por N.H.D. Rafael Jódar y tallado por Álvaro Vizcaíno, que ocupa la gloria del mismo como en los dos anteriores palios. La imagen, que tiene talladas la cabeza y la parte final de sus extremidades, muestra una expresión de dulzura y cierta melancolía, asomando una lágrima en una de sus mejillas. Está vestido según la iconografía tradicional cordobesa y sus ropas están realizadas con la técnica de giraspe, consistente en combinar hilos de seda y oro, en este caso en tonos ocres y un gran lazo en un intenso tono rosa. La imagen está posada sobre una nube realizada en sedas y de ella salen distintos rayos rectos y flameantes. Una orla de roleos, flores y ramas de olivo enmarcan la gloria; elementos que se repiten en el resto del espacio, que únicamente se ve interrumpido en sus esquinas, donde se observan jarrones de los que nacen distintas flores bajo los que se encuentran unas cartelas que enmarcan los escudos con la heráldica y títulos de la corporación. El de Pío XII, en alusión al de Pontificia; el de la Casa Real, por haber obtenido dicho título en 2007; el franciscano, que fue otorgado en 1977; y el propio histórico de la hermandad. Para dotar a las bambalinas de esbeltez y ligereza se añadió a su parte inferior una madroñera, primorosamente ejecutada por Casa Rodríguez de Sevilla, que imprime un grácil movimiento a las mismas. Al igual que en el fleco de bellota, se insertan cristales de swarovsky que aportan una gran luminosidad y efectismo. Por último, la crestería está formada por un baquetón liso o media caña sobre el que apoyan unas menudas guirnaldas. Tanto en la parte superior como inferior del mismo se sitúan de forma abigarrada una serie de roleos y flores muy menudas, que contrastan con otros de mayor porte que se montan en el baquetón. La perinola es también sumamente original, ya que se trata de una especie de pebetero del que surgen llamas alusivas a la fe que se ve acompañada de tres pequeños cuernos de la abundancia que lo sostienen.
(4.2.1. Paso de Palio)
Manto procesional
El manto procesional fue diseñado por fray Ricardo de Córdoba y ejecutado por el Taller de Bordados Salteras. Fue estrenado durante el besamanos celebrado el Viernes de Dolores de 2009, con motivo del septuagésimo aniversario de la bendición de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada.
Es una pieza de inspiración romántica bordada en hilo de plata sobre lamé de seda de tonalidad crema. Una greca exterior bordada sobre malla de oro delimita y enmarca la composición, reforzando visualmente la caída y la amplitud de la pieza.
El dibujo se organiza mediante motivos vegetales y florales, entre los que destacan diez cuernos de la abundancia de los que brotan dalias, rosas y otras flores. Este elemento simboliza la plenitud de las gracias concedidas a la Virgen y permite desarrollar una composición dinámica que se extiende desde la parte superior hasta la amplia cola del manto.
El bordado está enriquecido con perlas y cristales tallados, que crean destellos sobre el fondo claro cuando reciben la iluminación de la candelería. La combinación del hilo de plata, la malla de oro y estos elementos ornamentales vincula el manto con la estética argéntea del palio y de las restantes piezas de orfebrería.
(4.2.2. Manto procesional)
Respiraderos
Los respiraderos fueron realizados en metal plateado por los talleres sevillanos de Manuel de los Ríos en 1979. Su forma ochavada constituye uno de los rasgos más característicos del paso y contribuye a conferir al conjunto una planta singular y fácilmente reconocible.
En sus distintos paños aparecen representados los doce apóstoles mediante medallones. Dentro de este apostolado se incluye a san Matías, elegido para ocupar el lugar dejado por Judas Iscariote.
El respiradero frontal está presidido por una hornacina que alberga la figura de san Francisco de Asís. Su presencia recuerda la vinculación de la corporación con la espiritualidad franciscana y con la comunidad de Hermanos Menores Capuchinos, en cuya iglesia conventual reciben culto los Sagrados Titulares.
En las cuatro ochavas se sitúan los evangelistas acompañados por sus respectivos símbolos del tetramorfos: san Mateo con el ángel, san Marcos con el león, san Lucas con el toro y san Juan con el águila. La composición se completa con la heráldica de la Hermandad, sostenida por dos querubines.
Los respiraderos cumplen así una doble función. Por una parte, ocultan y embellecen la estructura inferior del paso; por otra, ofrecen una catequesis visual centrada en la Iglesia apostólica, los evangelistas y la espiritualidad franciscana.
(4.2.3. Respiraderos paso de palio)
Varales
El palio se sostiene mediante catorce varales realizados en alpaca plateada por el orfebre Manuel de los Ríos en 1979. Su número responde a la particular configuración ochavada del paso, diferenciándolo de los modelos de palio más comunes, sostenidos por doce varales.
Cada varal se levanta sobre una base o peana en la que figura el nombre de la persona o familia que contribuyó a su donación. De este modo, las piezas conservan la memoria de los hermanos y devotos que participaron en el enriquecimiento del patrimonio de la corporación.
Los distintos cuerpos de los varales se dividen mediante macollas o nudos ornamentales. En ellos se disponen pequeñas parejas de campanillas cuyo sonido acompaña el movimiento del paso. Este tintineo, unido al balanceo de las bambalinas y a la interpretación de las marchas procesionales, forma parte de la identidad sonora del palio de la Virgen de la Paz y Esperanza.
Los remates superiores, con forma de pebeteros con llamas, fueron realizados en 2012 junto con la nueva crestería del palio estrenado ese mismo año, reforzando así la continuidad visual y armonía entre los distintos elementos.
(4.2.4 Varales paso de palio)
Peana
La peana sobre la que se eleva María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada es la pieza más antigua conservada actualmente en el paso. Fue cincelada en 1957 por los talleres Angulo de Lucena y está realizada en metal plateado y repujado.
Su función es elevar la imagen sobre el nivel de la mesa del paso, convirtiéndola en el centro visual de la composición y facilitando su contemplación entre la candelería, las jarras y los varales.
En el frontal aparece la heráldica de la Hermandad realizada en metal dorado. Este contraste entre la superficie plateada y el escudo dorado destaca el carácter institucional de la pieza y establece una conexión directa entre la imagen de la Virgen y la corporación que le rinde culto. El resto de la superficie se decora con hojarasca y roleos.
A pesar de su antigüedad, la peana continúa plenamente integrada en el conjunto actual. Su permanencia constituye un vínculo material con las primeras etapas de formación del paso de palio y testimonia la evolución experimentada por este patrimonio a lo largo de las décadas.
(4.2.5. Peana de María Santísima)
Candelería
La candelería fue realizada en metal plateado, cincelado y repujado por el taller de Manuel de los Ríos en 1992. Está formada por noventa y dos candeleros de diferentes alturas, distribuidos de manera escalonada ante la imagen de la Santísima Virgen. La decoración de los mismos es a base de motivos vegetales.
Su disposición crea calles y líneas ascendentes que conducen la mirada hacia el rostro de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada. Los candeleros más bajos se sitúan en la parte delantera, mientras que las piezas aumentan progresivamente de altura conforme se aproximan a la peana.
La iluminación cumple una función tanto estética como simbólica. La luz de la cera ilumina el rostro de la Virgen, se refleja sobre el metal plateado y provoca destellos en el manto, el palio y las restantes piezas de orfebrería. Al mismo tiempo, los cirios representan la fe y la oración de los hermanos y devotos que acompañan a la Santísima Virgen.
En la calle central de la candelería se sitúa una reproducción de la Virgen del Rocío, realizada en plata y marfil por Manuel de los Ríos en 1982. La imagen, enriquecida con ráfaga y corona doradas, fue donada por la Hermandad del Rocío de Córdoba el 24 de enero de aquel año, festividad de Nuestra Señora de la Paz; día en el que fue también entronizada en el paso, que se encontraba montado completamente en el interior de la iglesia conventual del Santo Ángel por primera y hasta ahora única vez.
La iluminación del conjunto se completa en la trasera con dos candelabros de cola realizados en metal plateado por Manuel de los Ríos en 1979. Cada uno dispone de once puntos de luz protegidos por guardabrisas y nace de un ánfora sostenida por dos ángeles tenantes.
(4.2.6. Candelería)
Jarras y violeteros
El conjunto de jarras y violeteros está formado por dieciséis piezas de metal plateado, realizadas por Manuel de los Ríos en 1979. Las jarras se distribuyen por los costeros del paso, mientras que los violeteros de menor tamaño se colocan principalmente en la parte frontal.
Las piezas descansan sobre pequeñas peanas de madera acabadas en una tonalidad que imita la caoba. Este recurso introduce un discreto contraste entre la madera y el predominio de las superficies plateadas. Se decoran a base de motivos vegetales y geométricos.
Las jarras albergan el exorno floral que acompaña cada Miércoles Santo a María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada. Su distribución contribuye a equilibrar visualmente la candelería y a enmarcar la imagen de la Virgen, creando una transición entre la luz de los cirios, el manto y los varales.
La utilización habitual de flores blancas refuerza los valores de pureza, serenidad y elegancia asociados a la Santísima Virgen. Las composiciones florales se adaptan a los distintos tamaños de las jarras y violeteros para mantener despejada la contemplación de la imagen y preservar la armonía general del paso.
(4.2.7. Jarras y violeteros)
Faldones
Los faldones cubren la estructura y la parihuela del paso, cerrando visualmente su parte inferior. Además de esta función práctica, forman parte esencial de su arquitectura ornamental, pues prolongan la decoración del conjunto desde los respiraderos hasta la línea más baja de las andas.
La configuración de los faldones ha experimentado diferentes modificaciones a lo largo del tiempo. Durante décadas, el paso procesionó con faldones lisos de color verde oscuro, una tonalidad estrechamente relacionada con la advocación de la Esperanza. Posteriormente en 2010 se estrenaron otros en un tejido adamascado en color blanco, y en 2024 otros en brocado crema, esta vez con bordados en hilo de plata en el frontal, diseñados y realizados por N.H.D. Rafael Jódar y un medallón con la virtud de la Esperanza, realizada en plata por Hnos. Zamorano.
El proyecto actual fue culminado con los laterales por el Taller de Bordados Salteras, bajo diseño de N.H.D. Rafael Jódar y fue estrenado el Miércoles Santo de 2025, bajo el mandato de don Julio Mifsut Ferrer de Couto. En esta ocasión recuperó el verde en una tonalidad más clara. Su ornamentación sigue el lenguaje romántico y vegetal presente en el palio y en el manto, asegurando la unidad artística de todas las piezas textiles del conjunto.
El programa iconográfico se completó con dos nuevos medallones en plata de ley con las otras dos virtudes teologales, la Fe y la Caridad, realizados por el orfebre y hermano de la corporación Jesús de Julián. Estas representaciones completan un discurso simbólico estrechamente relacionado con la segunda advocación de la Santísima Virgen y los fundamentos de la vida cristiana.
La incorporación de estos faldones supuso la culminación de un proyecto iniciado con el estreno del manto en 2009 y continuado con el nuevo palio en 2012. De esta manera, bordados, orfebrería e iconografía forman hoy un conjunto coherente que envuelve y enaltece la presencia de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada.
(4.2.8. Faldones)
Evolución histórico-artística del paso de palio
La evolución del paso de palio de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada constituye una parte esencial de la historia patrimonial de nuestra Hermandad. El conjunto que contemplamos en la actualidad no nació como una obra realizada en un único momento, sino que es el resultado de décadas de esfuerzo, donaciones y proyectos artísticos emprendidos por sucesivas generaciones de hermanos.
María Santísima de la Paz y Esperanza realizó su primera Estación de Penitencia el Domingo de Ramos de 1941, en un paso aún sin palio pero que ya presentó su característica forma ochavada. En aquellos primeros años, el paso presentaba una configuración mucho más sencilla que la actual, acorde con las posibilidades de una corporación recientemente fundada y en época de posguerra. Desde entonces, la Hermandad comenzó un proceso gradual de formación y enriquecimiento de las andas destinadas a la Santísima Virgen.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, la Virgen procesionó bajo diferentes palios, el primero estrenado en 1942 y que era conocido como el palio de guita, por ser el soporte de los bordados un fino cordón de seda de color marfil trenzado y anudado, en lugar de la tradicional malla de oro, de mayor coste. En estas primeras etapas resultó fundamental la participación de Juan Martínez Cerrillo, autor de la imagen y figura estrechamente ligada a la configuración artística de la Hermandad. Posteriormente, fray Ricardo de Córdoba desempeñó igualmente un papel decisivo en la definición estética del conjunto mariano. Entre aquellas realizaciones destacó especialmente el recordado palio de las palomas, realizado entre 1983 y 1986, cuya original impronta dotó a la imagen de una marcada personalidad.
Paralelamente a la sucesión de los distintos palios, la Hermandad fue reuniendo las piezas de orfebrería que servirían de base al conjunto actual. La más antigua de las conservadas es la peana, cincelada en metal plateado por los talleres Angulo de Lucena en 1957.
En 1979 se incorporó el actual juego de varales, crestería, respiraderos, jarras y candelabros de cola, conjunto realizado por Manuel de los Ríos. El paso mantuvo su singular planta ochavada, que ha determinado una de las principales señas de identidad de las andas de María Santísima de la Paz y Esperanza.
En 1982 la Hermandad del Rocío de Córdoba donó la pequeña imagen de la Virgen del Rocío, realizada en plata y marfil, que desde entonces ocupa un lugar destacado en la calle central de la candelería. Finalmente, en 1992, el taller de Manuel de los Ríos ejecutó la actual candelería, formada por noventa y dos candeleros de diferentes alturas. Con estas incorporaciones quedó consolidada buena parte de la orfebrería que aún integra el paso, a excepción de la crestería.
Sobre esta estructura procesionó durante décadas el célebre palio de las palomas. Su original decoración, su tonalidad clara y la presencia reiterada de estas aves quedaron unidas a la imagen pública de la Virgen y a la memoria de varias generaciones de hermanos y cofrades. Bajo aquellas bambalinas se forjó una de las estampas más reconocibles de la Semana Santa cordobesa.
El paso que actualmente porta a María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada es, por tanto, el resultado de más de ocho décadas de crecimiento patrimonial. En él conviven piezas procedentes de diferentes momentos históricos, desde la peana de 1957 hasta los faldones culminados en 2025. Cada una testimonia la generosidad de los hermanos, el trabajo de destacados artistas y la permanente voluntad de engrandecer el culto a la Santísima Virgen.
La evolución de estas andas no debe entenderse únicamente como una sucesión de estrenos, sino como la expresión material de la devoción que Córdoba profesa a la Reina de Capuchinos. El paso actual conserva la impronta de los antiguos palios, al tiempo que ofrece una concepción artística propia, coherente y plenamente identificada con la simbología mariana y las advocaciones de la Paz y la Esperanza.















