El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia constituye una de las principales obras patrimoniales de la Hermandad. A través de su arquitectura, su talla, su dorado y el amplio conjunto de imágenes que lo integran, representa el momento previo a la crucifixión en el que Jesucristo es despojado de sus vestiduras en el monte Calvario, conocido como el expolio.
La escena se organiza en torno a la imagen del Señor, obra de Juan Martínez Cerrillo de 1943, cuya actitud serena y resignada centra la atención del conjunto. A su alrededor, las imágenes secundarias desarrollan el relato de la Pasión y permiten contemplar diferentes acciones relacionadas con la preparación de la crucifixión.
(4.1. Paso de Misterio)
Diseño y ejecución
La configuración actual del paso de misterio tiene su origen en la profunda renovación patrimonial emprendida por la Hermandad durante la década de 1990. El nuevo conjunto procesional fue estrenado en 1997, incorporando tanto unas nuevas andas como el grupo de imágenes secundarias realizado por el imaginero cordobés Antonio Bernal Redondo.
Durante el primer mandato de don Juan Manuel Rodríguez García se estrena el paso, que ya en su primera Semana Santa se presentó completamente tallado, obra de los Talleres Santa Águeda de Córdoba. La carpintería por su parte fue realizada por Francisco Bailac. Entre 1998 y 2001 el sevillano Manuel Calvo acomete el dorado, siendo hermano mayor durante la mayor parte de este periodo don Antonio Peligros Sánchez. En el año 2010, siendo hermano mayor don Manuel Quirós del Pino, se completa con querubines y fanales.
El paso de misterio vino a sustituir al que labró Martínez Cerrillo, creando así un soporte artístico y material proporcionado a las numerosas figuras secundarias que estrenaría ese mismo año. El canasto, parte fundamental de un paso de misterio, responde a un estilo neobarroco, de sinuosos perfiles, basando su talla en airosas hojas de acanto de gran movimiento, de aspecto casi llameante gracias al dorado.
La iluminación se articula mediante candelabros de guardabrisas, cuya disposición acompaña las líneas ascendentes de la canastilla y permite iluminar tanto la imagen del Señor como los distintos personajes del misterio.
Las cartelas, con escenas pasionistas, son de madera tallada y policromada y se ubican en los dos costeros, frontal y trasera. Las actuales fueron realizadas por Edwin González y estrenadas en 2022 y 2023 bajo el mandato de don Enrique Aguilar Amil.
Los fanales de plata fueron diseñados por N.H.D. Jesús de Julián y son obra de Emilio León. Se reparten por todo su perímetro y prestan luminosidad a esta talla, y junto con los querubines de Edwin González completan la ornamentación y fracturan la monotonía de la decoración vegetal. Los respiraderos, que facilitan artísticamente la ventilación de los costaleros, aparecen presididos por la heráldica de la cofradía.
(4.1.1. Canastilla y Respiraderos)
Imágenes secundarias
Según narra fray Ricardo de Córdoba, el 12 de enero de 1995 en el recibidor del convento de Capuchinos un grupo de cofrades de la Paz iniciaban el estudio y debida composición de la escena a representar en el futuro misterio de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, donde debería figurar el Señor en el Monte Calvario en el momento que se le desnuda para tenderlo sobre el madero acarreado en la parte final por el Cirineo. Una idea que hunde sus raíces en el Evangelio de San Mateo (27, 32-35): "Cuando salían, encontraron a un hombre de Cirine, llamado Simón, y le obligaron a llevar la cruz de Jesús. Al llegar al lugar llamado Gólgota, esto es el lugar de la calavera, dieron a Jesús vino mezclado con hiel para que lo bebiera, pero después de probarlo, no quiso beberlo. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos echándolas a suertes". Pasaje al que se le ha unido el relato evangélico de san Lucas quien concluye así la narración del camino del Calvario: "Con Él llevaban otros dos malhechores para ser ejecutados". Ya con esta idea madurada la cofradía se puso en contacto con el imaginero Antonio Bernal, quien creó un boceto en barro compuesto por siete figuras: un sanedrita, Simón el Cirineo, los dos ladrones (Dimas y Gestas), un sayón y dos romanos, uno de ellos a caballo. Antonio Bernal, por aquel entonces en los primeros años de su meteórica carrera artística, contaba ya en su buen hacer con importantes obras entre las que destacaba el misterio de Jesús de las Penas (hermandad de la Esperanza), estrenado completo en la Semana Santa de 1993. En el caso de la cofradía de la Paz, Bernal concluye el misterio en 1997 dejando una obra para la Semana Santa de gran envergadura. Las siete figuras que lo componen están dispuestas teatralmente sobre la dorada. Como es característico en los misterios de Bernal, están estudiados al milímetro los gestos, los diálogos imaginarios de los personajes, así como cada uno de los detalles, cuyo resultado es un auténtico pasaje donde las imágenes parecen tener vida. Un hecho que quizás lo propicia el modelado de las figuras casi siempre tomado del natural. Tras una intensa lectura del pasaje evangélico el imaginero sitúa a Jesús en el centro de la composición, en un primer plano, no hay que olvidar que es la figura principal, eje de todo lo que está sucediendo en la escena, a su lado un soldado que le despoja de las vestiduras; mientras a su derecha un sanedrita le ofrece una copa para aliviar su dolor, la cual rechaza según el pasaje evangélico: "llegando al sitio llamado Gólgota, que quiere decir el lugar de la calavera, le dieron a beber vino mezclado con hiel; más en cuanto lo gustó no quiso beberlo". Justo detrás aparecen unos personajes relacionados con el momento culmen del Gólgota, los dos ladrones, imágenes magistralmente ejecutadas por Bernal, quien ha dejado una original recreación de los dos ladrones realizados por La Roldana para la sevillana cofradía de la Exaltación. A diferencia de estos, Bernal ha llevado a cabo un perfecto estudio psicológico de los personajes, en cuya actitud es fácil distinguir quien es el buen y el mal ladrón. De este modo Dimas alza su mirada al cielo y con arrepentimiento acepta su condena. Por su parte, Gestas deja entrever en su expresión que no acaba de aceptar su condena, mirando con gesto de desprecio al suelo como no queriendo desprenderse de las cosas terrenas. Junto a estos se puede ver la imagen de Simón de Cirene que deposita la cruz en el suelo, creado como un fiel autorretrato del propio Bernal.
Cerrando la escena un soldado a caballo da órdenes a un sayón que porta los clavos, el martillo y en las manos la cartela con el motivo de la condena: Jesús Nazareno Rey de los Judíos (INRI). Figuras en las que destaca la aparatosidad del caballo (llamado Pacífico), donde el imaginero ha captado a la perfección el brío del animal, lo que una vez más pone de manifiesto las anotaciones directas al natural que venimos valorando.
El conjunto se completa con una indumentaria diseñada por el propio Bernal. Así los romanos presentan corazas del taller de orfebrería Amil (Sevilla), mientras que los elementos de cuero: sandalias romanas y botas del Cirineo son obra del cordobés José Rodríguez Escobar. Finalmente, el resto de ropajes, donde destacan los del sanedrita, fueron realizados por el recordado cofrade Antonio Castelló Fernández.
(4.1.2 Figuras Secundarias del Misterio)
Faldones
Los faldones fueron estrenados en 2010 como parte del proceso de finalización y enriquecimiento del paso de misterio. Están confeccionados en terciopelo de tonalidad burdeos y bordados por los Talleres Perales de Getafe, conforme al diseño realizado por N.H.D. Manuel V. Quirós del Pino.
(4.1.3. Faldones)
Evolución histórico-artística del paso de misterio
La configuración actual del paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia es el resultado de un largo proceso de transformación y enriquecimiento patrimonial desarrollado a lo largo de la historia de la Hermandad. Desde las primeras salidas procesionales del Señor hasta la consolidación del conjunto que hoy contemplamos cada Miércoles Santo, la corporación ha ido adaptando sus andas y su composición escultórica con el propósito de representar dignamente el pasaje evangélico previo a la crucifixión.
Durante los primeros años posteriores a la bendición de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, que tuvo lugar en 1943, la Hermandad todavía no disponía de unas andas propias para el Titular. Las crónicas históricas señalan que el Señor realizó una de sus primeras salidas sobre un paso cedido por la Hermandad de la Expiración, iluminado con faroles prestados por la Hermandad del Cristo de Gracia. En aquella primitiva estampa procesional, la imagen aparecía sola sobre el paso, sin las figuras secundarias que posteriormente completarían la representación del misterio.
El 1 de agosto de 1945, la Hermandad alcanzó un acuerdo con Juan Martínez Cerrillo para la realización de un nuevo paso y de un primer grupo escultórico. Las nuevas andas, entregadas poco antes de la Semana Santa de 1946, estaban realizadas en madera tallada, con acabados que imitaban la caoba y detalles en oro y plata. Sus dimensiones, de aproximadamente 4,40 metros de longitud y 2,40 metros de anchura, permitieron incorporar una composición integrada por tres imágenes secundarias: Simón de Cirene, un soldado romano que despojaba al Señor de sus vestiduras y un sayón arrodillado ante Él.
Este primer misterio tuvo, sin embargo, una vida relativamente breve. Desde la década de 1950 hasta comienzos de los años setenta, Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia volvió a procesionar sin acompañamiento escultórico. Durante esta etapa, una cruz depositada sobre el suelo del paso servía para situar la escena en el monte Calvario y señalar la proximidad de la crucifixión. La retirada de las primeras imágenes secundarias pudo estar relacionada con su progresivo deterioro y con los daños sufridos durante las salidas procesionales.
Una nueva transformación se inició en 1974 con la ejecución de otro paso procesional, bajo el mandato de don José Gálvez Galocha, cuyo estreno tuvo que aplazarse hasta 1975 debido a la lluvia. El conjunto, inspirado en las andas anteriores, fue realizado por Antonio Sánchez Muñoz (talla) e Ignacio Torronteras Paz (carpintería) y completado por cuatro faroles de metal dorado de hijos de Juan Fernández. Juan Martínez Cerrillo volvió a intervenir en el proyecto mediante la ejecución de cuatro ángeles pasionarios para las esquinas y una nueva imagen de Simón de Cirene. Esta figura aparecía tras el Señor, sujetando la cruz por sus brazos, en una composición singular que se apartaba de la representación más habitual del Cirineo cargando con la parte posterior del madero.
Durante la década de 1980 continuó la renovación estética del paso bajo el mandato de don Manuel Quirós. Los antiguos faroles fueron sustituidos por candelabros arbóreos realizados por Antonio Díaz Fernández, que proporcionaron mayor movimiento y luminosidad al conjunto. La escena se amplió nuevamente con la incorporación de un soldado romano y un sayón realizados por Martínez Cerrillo, recuperándose así una composición de misterio semejante, en sus personajes esenciales, a la concebida en los primeros años de la Hermandad. Esta estampa quedó profundamente vinculada a la memoria de varias generaciones de hermanos y cofrades cordobeses. El conjunto fue completado con unos faldones en terciopelo burdeos bordados en aplicación por Francisco Pérez Artés.
El paso actual constituye, por tanto, la culminación de más de ocho décadas de esfuerzo colectivo. En él permanece la memoria de las primeras andas prestadas, de los misterios concebidos por Juan Martínez Cerrillo, de las distintas reformas realizadas durante la segunda mitad del siglo XX y del gran proyecto culminado en 1997 bajo el mandato de don Juan Manuel Rodríguez. Cada una de estas etapas forma parte inseparable de la historia de la Hermandad y testimonia la entrega de quienes, generación tras generación, han trabajado para que Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia procesione con la dignidad artística y devocional que merece.
(4.1.4. Pasos antiguos de Misterio)










