Triduo
La Hermandad celebra anualmente el Solemne Triduo en honor de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada, uno de los cultos principales dedicados a su titular mariana.
Durante tres jornadas consecutivas, hermanos y devotos se reúnen en la iglesia conventual del Santo Ángel para participar en la celebración de la Eucaristía, el rezo del Santo Rosario y el ejercicio propio del triduo. Estos cultos ofrecen un tiempo privilegiado para acercarse a la Virgen, contemplar su presencia maternal y profundizar en el significado cristiano de sus advocaciones.
La Paz recuerda a María como modelo de serenidad, concordia y reconciliación. La Esperanza expresa su confianza plena en Dios, incluso en los momentos de dolor y dificultad. Ambas advocaciones invitan a los fieles a buscar en la Santísima Virgen consuelo, fortaleza y confianza ante las circunstancias de la vida.
El Triduo se celebra tradicionalmente durante el mes de enero, en torno a la festividad de Nuestra Señora de la Paz, el 24 de enero. Constituye uno de los momentos principales del calendario anual de la Hermandad y culmina con la Función Principal en honor de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada.
Función Principal
Los cultos en honor de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada culminan con la Solemne Función Principal, celebración eucarística en la que la Hermandad se reúne corporativamente ante su titular mariana.
La función constituye una expresión pública de fe, comunión y pertenencia a la Iglesia. Ante la Virgen, los hermanos renuevan su compromiso de vivir conforme al Evangelio y de desarrollar los fines religiosos, formativos, caritativos y asistenciales propios de la corporación.
Durante la celebración se recuerda especialmente el ejemplo de María como discípula fiel, Madre de Cristo y modelo de entrega. Su advocación anima a trabajar por la paz, atender a quienes sufren y mantener viva la esperanza cristiana ante las dificultades.
La Función Principal es también una jornada de encuentro fraterno en la que la Hermandad manifiesta su devoción a la Reina de Capuchinos y reafirma su voluntad de poner la fe al servicio de los demás.
Besamanos
Cada Viernes de Dolores, María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada es expuesta en devoto besamanos en la iglesia conventual del Santo Ángel.
Durante esta jornada, la imagen se presenta de manera especialmente cercana para que hermanos, fieles y visitantes puedan contemplar su rostro, acercarse a Ella y expresar personalmente su devoción. El montaje preparado para la ocasión permite apreciar con mayor detalle la delicadeza de la talla de Juan Martínez Cerrillo y la serena expresión de dolor y esperanza que caracteriza a la Virgen.
El besamanos es, ante todo, un acto de oración y veneración. El gesto de besar o acercarse a las manos de María simboliza el afecto filial, el agradecimiento y la confianza depositada en la Madre de Dios. Cada devoto puede presentar ante Ella sus peticiones, recordar a quienes atraviesan momentos difíciles o agradecer los favores recibidos.
Su celebración en el Viernes de Dolores reviste un significado especial, pues anuncia la proximidad de la Semana Santa y dirige la mirada hacia María como Madre que acompaña a Cristo durante su Pasión. Se trata de una de las jornadas más íntimas y concurridas de cuantos cultos celebra la Hermandad en honor de su titular mariana.
Aniversario de la Coronación Pontificia
Cada 15 de octubre, la Hermandad conmemora el aniversario de la coronación pontificia de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada, celebrada el 15 de octubre de 2022 en la Santa Iglesia Catedral de Córdoba.
La efeméride se recuerda mediante una celebración eucarística de acción de gracias en honor de la Santísima Virgen. Hermanos y devotos vuelven a reunirse ante la imagen para agradecer el acontecimiento vivido y renovar los compromisos espirituales que acompañaron su coronación.
La corona no debe entenderse únicamente como una distinción honorífica o patrimonial. Representa el reconocimiento de la realeza espiritual de María y de la prolongada devoción que el pueblo de Córdoba profesa a la Virgen de la Paz y Esperanza. Al mismo tiempo, compromete a la Hermandad a continuar creciendo en la fe, la formación, la evangelización y la atención caritativa.
La conmemoración anual permite mantener vivo el significado de aquella jornada histórica. Cada aniversario recuerda que coronar a María implica también aceptar su ejemplo, escuchar su llamada y trabajar para que la paz y la esperanza se hagan presentes en la vida de la Hermandad y de la sociedad.
Rosario Matinal de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada
La Hermandad celebra el Solemne Rosario Matinal de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada, uno de los cultos externos dedicados a nuestra titular mariana. Esta celebración tiene lugar durante el mes de octubre, especialmente consagrado por la Iglesia a la oración del Santo Rosario.
Durante el acto, la sagrada imagen de la Virgen recorre en sencillas andas las calles próximas a la iglesia conventual del Santo Ángel, visitando los conventos de la feligresía. Hermanos, devotos y fieles acompañan a la Reina de Capuchinos en un ambiente de recogimiento, participando en el rezo de los diferentes misterios y elevando sus oraciones por las necesidades de la Iglesia, de la Hermandad y de la sociedad.
El Santo Rosario permite contemplar, de la mano de María, los principales misterios de la vida de Jesucristo. A través de esta oración, los fieles recuerdan su nacimiento, su vida pública, su Pasión, su Resurrección y la gloria de la Santísima Virgen, profundizando en el mensaje del Evangelio desde una actitud de confianza y meditación.
La presencia de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada en las calles convierte este culto en una manifestación pública de fe y devoción mariana. Su advocación adquiere durante el recorrido un significado especialmente cercano, pues la Virgen es presentada como Madre que acompaña, consuela y anima a mantener la esperanza ante las dificultades.
El Rosario Matinal constituye también una ocasión de encuentro entre la Hermandad y el entorno de Capuchinos. La sencillez de la procesión, la oración compartida y la cercanía de la imagen favorecen una vivencia íntima y familiar, diferente de la solemnidad propia de la estación de penitencia.
Mediante este culto, la Hermandad renueva su amor filial a la Santísima Virgen y se encomienda a su intercesión, pidiendo que la paz, la concordia y la esperanza cristiana estén siempre presentes en la vida de sus hermanos y en el corazón de la ciudad de Córdoba.
Aniversario de la Bendición de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada
Cada 8 de septiembre, la Hermandad conmemora el aniversario de la bendición de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada, cuya sagrada imagen fue bendecida en esa misma fecha del año 1939 en la iglesia de San Andrés. Esta efeméride recuerda uno de los acontecimientos fundamentales de la historia de la corporación, pues la llegada de la Virgen se encuentra íntimamente vinculada a sus orígenes y al nacimiento de la devoción que continúa reuniendo a generaciones de hermanos y fieles.
La Hermandad celebra este aniversario mediante una Eucaristía de acción de gracias, que sirve además como inicio del curso cofrade. En ella se agradecen los años de presencia maternal de la Virgen y los numerosos frutos espirituales nacidos en torno a su devoción. Ante la Reina de Capuchinos, los hermanos renuevan su afecto filial y su compromiso de vivir y transmitir los valores contenidos en sus advocaciones de Paz y Esperanza.
La fecha coincide con la festividad de la Natividad de la Virgen María, lo que refuerza su significado mariano y convierte la celebración en una ocasión especial para contemplar a María como Madre de Cristo, modelo de fe y fuente de consuelo para el pueblo cristiano.
Conmemorar su bendición supone recordar el momento en que la imagen comenzó a recibir el cariño y la veneración de sus devotos. Desde aquel 8 de septiembre de 1939, María Santísima de la Paz y Esperanza ha acompañado la vida de la Hermandad, compartiendo sus celebraciones, sus dificultades y sus momentos más importantes, hasta convertirse en una de las grandes referencias devocionales de la ciudad de Córdoba.
Este aniversario constituye, por tanto, una jornada de memoria, gratitud y renovación espiritual. La Hermandad no solo recuerda un acontecimiento histórico, sino que reafirma su voluntad de continuar encontrando en la Santísima Virgen un ejemplo de confianza en Dios y una llamada permanente a sembrar la paz y mantener viva la esperanza.
Festividad de Nuestra Señora de la Paz
La Hermandad celebra de manera especial el 24 de enero, festividad de Nuestra Señora de la Paz y fecha central de los cultos dedicados a María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada.
Esta celebración invita a contemplar a la Virgen como portadora de la paz que nace de Cristo. María acoge la voluntad de Dios, acompaña a su Hijo y permanece firme incluso ante el sufrimiento. Su actitud muestra que la verdadera paz no consiste únicamente en la ausencia de conflictos, sino también en la confianza, la reconciliación, la justicia y la fraternidad.
La advocación de la Esperanza completa este mensaje. María enseña a esperar en Dios cuando las dificultades parecen imponerse y recuerda que el dolor y la muerte no tienen la última palabra. En Ella, la Hermandad encuentra un modelo de confianza y una llamada permanente a sostener a las personas que atraviesan momentos de incertidumbre, enfermedad, soledad o necesidad.
La festividad constituye una jornada especialmente significativa para los hermanos y devotos de la Reina de Capuchinos. Celebrar la Paz y la Esperanza significa renovar el propósito de llevar ambas virtudes a la vida cotidiana, a las relaciones personales y a la acción evangelizadora y caritativa de la Hermandad.









